gestión pasiva vs activa

Gestión pasiva vs gestión activa: lo que dicen los estudios científicos

La mayoría de los fondos de gestión activa no bate a su índice a largo plazo. Aquí tienes los estudios académicos y los datos de SPIVA y Morningstar que lo demuestran, y los casos en los que la gestión activa todavía puede tener sentido.

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Libros abiertos con anotaciones y un bolígrafo
Foto: Aaron Burden · StockSnap (CC0)

En el debate entre gestión pasiva vs activa, la evidencia académica es inusualmente clara: tras descontar costes, la mayoría de los fondos de gestión activa rinde menos que su índice de referencia, y la proporción empeora cuanto más largo es el plazo. Los pocos que lo baten rara vez repiten, así que identificarlos por adelantado es casi imposible.

Qué es la gestión activa y qué es la gestión pasiva

Un fondo de gestión activa intenta superar a un índice seleccionando valores o decidiendo cuándo entrar y salir del mercado. En renta variable suele cobrar entre el 1 % y el 2 % anual.

Un fondo de gestión pasiva (un fondo indexado o un ETF) se limita a replicar un índice, como el MSCI World o el S&P 500, con costes que a menudo están por debajo del 0,3 %. No pretende batir al mercado, sino obtener su rentabilidad con el menor coste posible. Si quieres los detalles, tienes una guía sobre qué son los fondos indexados y otra sobre qué es un ETF.

El argumento teórico: la aritmética de Sharpe

En 1991, el premio Nobel William F. Sharpe publicó un artículo de tres páginas que sigue siendo la base del debate: «The Arithmetic of Active Management» (Financial Analysts Journal, vol. 47, n.º 1), cuyo texto completo puedes leer en la web del propio Sharpe.

Su razonamiento no depende de la eficiencia de los mercados, solo de la aritmética: si los inversores pasivos obtienen exactamente la rentabilidad del mercado, los activos, en conjunto, también deben obtenerla antes de costes. Sharpe lo resume así:

  • Antes de costes, la rentabilidad del euro medio gestionado activamente será igual a la del euro medio gestionado pasivamente.
  • Después de costes, la rentabilidad del euro medio gestionado activamente será inferior.

La gestión activa es, por definición, un juego de suma cero antes de comisiones y de suma negativa después. Algunos gestores ganarán, pero solo a costa de otros que pierden.

La hipótesis de que «el coste importa», de John Bogle

John C. Bogle, fundador de Vanguard, convirtió esta idea en lo que llamó la cost matters hypothesis: no hace falta creer que los mercados son perfectamente eficientes para defender la indexación; basta con saber que los inversores, en conjunto, obtienen la rentabilidad del mercado menos lo que pagan en costes. En «The Arithmetic of "All-In" Investment Expenses» (Financial Analysts Journal, 2014) estimó todos los costes de un fondo activo, incluidos los de transacción y el lastre del efectivo, no solo la comisión visible.

Kenneth French cuantificó algo parecido para el conjunto del mercado estadounidense en su discurso presidencial de la American Finance Association (Journal of Finance, 2008): entre 1980 y 2006, los inversores gastaron cada año alrededor del 0,67 % del valor total del mercado en intentar batirlo.

Lo que dicen los estudios académicos

Jensen (1968): el origen del «alfa»

Michael C. Jensen analizó 115 fondos estadounidenses entre 1945 y 1964 en «The Performance of Mutual Funds in the Period 1945–1964» (Journal of Finance, 1968). Para ello creó la medida de rentabilidad ajustada por riesgo que hoy se conoce como alfa de Jensen. Su conclusión: los fondos, en promedio, no fueron capaces de predecir los precios lo bastante bien como para superar una estrategia de comprar el mercado y mantener, y había muy poca evidencia de que algún fondo concreto lo hubiera hecho mejor de lo esperable por puro azar.

Malkiel (1995): el sesgo de supervivencia

Burton G. Malkiel, autor de Un paseo aleatorio por Wall Street, revisó los fondos de renta variable estadounidenses entre 1971 y 1991 en «Returns from Investing in Equity Mutual Funds 1971 to 1991» (Journal of Finance, 1995). Utilizó una base de datos que incluía todos los fondos existentes cada año, también los que después desaparecieron. Encontró que los fondos habían rendido menos que sus índices después de gastos y que el sesgo de supervivencia era mayor de lo que estimaban estudios anteriores.

Carhart (1997): la persistencia es casi un espejismo

Mark M. Carhart publicó «On Persistence in Mutual Fund Performance» (Journal of Finance, 1997), uno de los artículos más citados de la literatura. Con una muestra libre de sesgo de supervivencia, demostró que los factores comunes de rentabilidad de las acciones (tamaño, valor y momentum) y los gastos de los fondos explican casi por completo la aparente persistencia de resultados.

Es decir, los fondos que repiten buenos resultados lo hacen sobre todo por su exposición a un tipo de acciones, no por la habilidad del gestor. La única persistencia significativa fue la de los peores fondos, que tienden a seguir siendo malos. En sus propias palabras, los resultados no respaldan la existencia de gestores con habilidad o información superior.

Fama y French (2010): suerte frente a habilidad

Eugene F. Fama y Kenneth R. French abordaron la pregunta clave en «Luck versus Skill in the Cross-Section of Mutual Fund Returns» (Journal of Finance, 2010): entre miles de fondos, algunos baten al mercado por pura estadística, así que ¿hay más ganadores de los que produciría el azar?

Con simulaciones bootstrap sobre fondos estadounidenses de 1984 a 2006, concluyeron que la cartera agregada de fondos activos es muy parecida al mercado, pero que sus costes elevados se traducen íntegramente en menor rentabilidad para el partícipe. Muy pocos fondos generan una rentabilidad esperada suficiente para cubrir sus costes. Solo cuando se suman de nuevo las comisiones aparece cierta evidencia de habilidad, positiva y negativa, en los extremos de la distribución. El talento existe, pero en conjunto se lo quedan las comisiones.

Lo que dicen los datos: SPIVA y Morningstar

Los estudios académicos se complementan con dos informes periódicos que corrigen el sesgo de supervivencia y comparan cada fondo con su índice de referencia.

SPIVA Estados Unidos

El SPIVA U.S. Scorecard Mid-Year 2026 de S&P Dow Jones Indices, con datos a 30 de junio de 2026, muestra que el 83,33 % de los fondos activos de gran capitalización rindió menos que el S&P 500 a 10 años, el 90,49 % a 15 años y el 92,61 % a 20 años. Si se ajusta por riesgo, la proporción a 15 años sube al 98,96 %. Incluso en un semestre favorable para la gestión activa, con más amplitud de mercado, el 67 % de esos fondos quedó por detrás del índice.

Cuanto más largo el plazo, más fondos activos quedan por detrás del S&P 500
83,33 %
10 años
90,49 %
15 años
92,61 %
20 años

Fondos de gran capitalización de EE. UU. Fuente: SPIVA U.S. Scorecard Mid-Year 2026 (datos a 30/06/2026).

La supervivencia también habla: de todos los fondos de renta variable estadounidense existentes al inicio del periodo de 20 años, solo el 37,85 % seguía vivo al final. El resto se fusionó o se liquidó, normalmente por malos resultados.

SPIVA Europa y España

El SPIVA Europe Scorecard Year-End 2025, la edición europea más reciente (con datos a 31 de diciembre de 2025), ofrece estas tasas de fondos en euros que quedaron por debajo de su índice a 10 años:

  • Renta variable global: 98,44 %.
  • Renta variable europea: 97,02 %.
  • Renta variable de la zona euro: 97,89 %.
  • Renta variable española: 95,29 %.
  • Renta variable emergente: 90,88 %.
Fondos activos en euros que rindieron menos que su índice en 10 años
Renta variable global
98,44 %
Renta variable zona euro
97,89 %
Renta variable europea
97,02 %
Renta variable española
95,29 %
Renta variable emergente
90,88 %

Fuente: S&P Dow Jones Indices, SPIVA Europe Scorecard Year-End 2025 (10 años hasta el 31/12/2025).

La supervivencia también pesa: a 10 años solo seguía vivo el 62 % de los fondos de renta variable global en euros, el 57 % de los de bolsa europea y el 49 % de los de bolsa española. A corto plazo los resultados varían mucho: en 2025 el 48 % de los fondos de emergentes en euros quedó por detrás de su índice, frente al 90,88 % a 10 años.

En bolsa española, 2025 fue especialmente duro para los gestores: el 96 % de los fondos activos quedó por debajo del S&P Spain BMI, un dato que también recoge la OCU.

Persistencia: los ganadores no repiten

El U.S. Persistence Scorecard Year-End 2025 siguió a los 164 fondos activos de gran capitalización estadounidense que estaban en el cuartil superior a finales de 2021: ninguno logró mantenerse en él durante los cuatro años siguientes. La edición anterior llegó a la misma conclusión con los fondos de 2020. Elegir un fondo por su rentabilidad reciente es, por tanto, una guía muy débil.

Morningstar Active/Passive Barometer (Europa)

Morningstar compara cada fondo activo con una cartera de fondos pasivos reales de su categoría, con sus costes incluidos, lo que es una prueba más exigente para la gestión pasiva que compararse con un índice teórico. Según la edición del primer semestre de 2026 del European Active/Passive Barometer, recogida por ETF Express, la tasa de éxito de los fondos activos de renta variable fue del 28,4 % a un año, del 15,2 % a cinco años y del 11,9 % a 10 años: solo uno de cada ocho aproximadamente sobrevivió y batió a su alternativa pasiva en la última década. Morningstar también encuentra, edición tras edición, que los fondos activos más baratos tienen tasas de éxito a largo plazo más altas que los más caros, y que en las categorías de compañías medianas y pequeñas las tasas suelen ser algo mejores que en las de gran capitalización.

Tabla resumen de los estudios

Estudio Año Hallazgo principal
Jensen, Journal of Finance 1968 115 fondos (1945-1964) no superan en promedio a comprar y mantener el mercado; casi ninguno lo hace por encima del azar
Sharpe, Financial Analysts Journal 1991 Por aritmética, la gestión activa media rinde menos que la pasiva después de costes
Malkiel, Journal of Finance 1995 Los fondos rinden menos que sus índices después de gastos; el sesgo de supervivencia es mayor de lo estimado
Carhart, Journal of Finance 1997 La persistencia se explica por factores de riesgo y costes; solo persisten los peores fondos
French, Journal of Finance 2008 Se gasta en torno al 0,67 % anual del valor del mercado en intentar batirlo (EE. UU., 1980-2006)
Fama y French, Journal of Finance 2010 Pocos fondos generan rentabilidad suficiente para cubrir sus costes
Bogle, Financial Analysts Journal 2014 Los costes totales de la gestión activa superan con creces la comisión visible
SPIVA EE. UU. (junio 2026) 2026 El 90,49 % de los fondos de gran capitalización rinde menos que el S&P 500 a 15 años
SPIVA Europa (diciembre 2025) 2026 El 95,29 % de los fondos de bolsa española rinde menos que su índice a 10 años
Morningstar Barometer Europa (junio 2026) 2026 Tasa de éxito a 10 años del 11,9 % en renta variable activa

Por qué la gestión activa lo tiene tan difícil

Los costes se acumulan

Supón que un índice rinde un 7 % anual bruto. Un fondo indexado que cueste un 0,2 % te deja un 6,8 %; un fondo activo que cueste un 1,7 % te deja un 5,3 % si su gestor solo empata con el mercado antes de comisiones. Con 10.000 euros a 30 años, la diferencia es de unos 71.970 euros frente a unos 47.080 euros. Puedes comprobarlo tú mismo en la calculadora de interés compuesto.

El sesgo de supervivencia infla los resultados

Los rankings de las gestoras solo incluyen los fondos que siguen vivos; los que lo hicieron mal se fusionaron o cerraron. Por eso SPIVA y Morningstar incluyen los fondos desaparecidos: sin ellos, los porcentajes de éxito parecerían mucho mejores de lo que fueron para quien invirtió.

La persistencia es débil

Aunque existan gestores con talento, Carhart, Fama y French y los informes de persistencia indican que no es posible identificarlos con fiabilidad por adelantado usando su historial.

Cuándo puede tener sentido la gestión activa

Ser riguroso exige reconocer los matices. La evidencia no dice que la gestión activa nunca funcione, sino que es difícil y caro acertar.

  • Segmentos menos eficientes. En pequeñas compañías o algunos mercados emergentes, las tasas de éxito de Morningstar y SPIVA son algo mejores, aunque a largo plazo siguen siendo minoritarias.
  • Renta fija. SPIVA Europa encuentra tasas de fracaso más bajas en bonos que en acciones, en parte porque los índices de renta fija son difíciles y caros de replicar. Aun así, en la mayoría de categorías sigue perdiendo la mayoría de los fondos activos.
  • Fondos activos baratos y disciplinados. Si eliges gestión activa, el coste es el mejor predictor disponible. Un fondo con comisiones contenidas, baja rotación y un estilo coherente tiene más probabilidades de compensar.
  • Necesidades concretas. Algunas estrategias con restricciones específicas pueden no tener un equivalente indexado razonable.

Lo que la evidencia no respalda es pagar comisiones altas por fondos que se parecen a su índice.

Cómo aplicar todo esto a tu cartera

Para la mayoría de ahorradores, una cartera sencilla de fondos indexados globales y de renta fija, mantenida durante muchos años, captura casi toda la rentabilidad disponible con un coste mínimo. Tienes las claves en la guía de estrategia de inversión pasiva a largo plazo. Y si ya tienes fondos activos con plusvalías, el traspaso entre fondos te permite cambiarlos por indexados sin tributar en ese momento.

Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor, la gestión activa o la gestión pasiva?

Para la mayoría de los inversores particulares a largo plazo, la evidencia favorece la gestión pasiva: según SPIVA, entre el 83 % y el 98 % de los fondos activos de renta variable rinde menos que su índice a 10 años o más, según la categoría. La gestión activa puede tener sentido en casos concretos, pero exige elegir bien y pagar poco.

¿Qué es el informe SPIVA?

Es un estudio semestral de S&P Dow Jones Indices que compara los fondos activos con sus índices de referencia en distintas regiones, incluida Europa. Corrige el sesgo de supervivencia, porque incluye los fondos que se liquidaron o fusionaron durante el periodo.

¿Por qué no basta con elegir los fondos que mejor lo han hecho?

Porque la rentabilidad pasada de un fondo activo predice muy poco la futura. Carhart (1997) mostró que la persistencia se explica sobre todo por factores de mercado y costes, y los informes de persistencia de SPIVA confirman que casi ningún fondo del cuartil superior sigue ahí unos años después.

¿Qué es el sesgo de supervivencia?

Es el error que se produce al analizar solo los fondos que siguen existiendo. Como los que cierran suelen ser los peores, ignorarlos hace que la gestión activa parezca más exitosa. Según SPIVA Europa, a 10 años solo sobrevivió en torno al 49 % de los fondos de bolsa española en euros y el 62 % de los de renta variable global.

¿Funciona mejor la gestión activa en renta fija o en pequeñas compañías?

Las tasas de éxito son algo mayores en esos segmentos, pero siguen siendo minoritarias a 10 años. Si optas por gestión activa ahí, prioriza fondos baratos con un historial largo y coherente.

¿Puedo pasar de un fondo activo a uno indexado sin pagar impuestos?

Sí, si ambos son fondos de inversión. El régimen de traspasos permite mover el dinero de un fondo a otro sin tributar hasta que reembolses. Con ETFs y acciones no funciona igual, porque la venta genera una ganancia o pérdida patrimonial que tributa en la base del ahorro.

Si quieres medir cuánto te pueden costar las comisiones a largo plazo, prueba gratis la calculadora de interés compuesto o explora todas las calculadoras.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado.

Fuentes

  1. Sharpe, W. F. (1991). The Arithmetic of Active Management. Financial Analysts Journal, 47(1), 7-9
  2. Jensen, M. C. (1968). The Performance of Mutual Funds in the Period 1945-1964. Journal of Finance, 23(2), 389-416
  3. Malkiel, B. G. (1995). Returns from Investing in Equity Mutual Funds 1971 to 1991. Journal of Finance, 50(2), 549-572
  4. Carhart, M. M. (1997). On Persistence in Mutual Fund Performance. Journal of Finance, 52(1), 57-82
  5. French, K. R. (2008). Presidential Address: The Cost of Active Investing. Journal of Finance, 63(4), 1537-1573
  6. Fama, E. F. y French, K. R. (2010). Luck versus Skill in the Cross-Section of Mutual Fund Returns. Journal of Finance, 65(5), 1915-1947
  7. Sharpe, W. F. The Arithmetic of Active Management (texto completo en la web del autor)
  8. Bogle, J. C. (2014). The Arithmetic of All-In Investment Expenses. Financial Analysts Journal, 70(1), 13-21
  9. S&P Dow Jones Indices. SPIVA U.S. Scorecard Mid-Year 2026 (datos a 30/06/2026)
  10. S&P Dow Jones Indices. SPIVA Europe Scorecard Year-End 2025 (datos a 31/12/2025)
  11. S&P Dow Jones Indices. U.S. Persistence Scorecard Year-End 2025
  12. Morningstar. European Active/Passive Barometer
  13. ETF Express. Morningstar active/passive report finds equities dominating (Barómetro europeo, primer semestre de 2026)
  14. OCU. Gestión activa vs. pasiva: cómo elegir el mejor fondo en 2026